29 ene. 2009

Diálogos con la luna

Decidí llamar a mi primera entrada como el nombre de este blog porque en el momento no se me ocurrió ningún otro nombre.  Aunque todavía no sepa que escribir, tengo varias ideas en mente y cómo comenté ya, en el blog de Pé, creo que este espacio servirá para poder publicar mis cuentos, y aunque no tenga muchos seguidores, pues por lo menos será un pequeño espacio de expresión "no tan literaria"

Quiero antes que nada establecer que mi próxima entrada se llamará Bubies (escrito según Arturo), no, no soy superficial ni nada por el estilo, simplemente se lo prometí a Arturo, dice que es la única manera para que lea mi blog.  Así  que esperen una entrada un tanto chusca y sin significado alguno.

Y prosiguiendo ahora si, con el título de esta entrada, comenzaré por explicar porque decidí llamar mi blog así.

Es insoportable el hecho de pensar que existe un astro rey. Es decir, ¿rey de qué? Sin embargo es obvio que es rey de sí mismo y sobre todo para sí mismo. Un organismo autosuficiente que nace, crece, se desarrolla y finalmente muere, llevándose como todo buen rey, todo lo que de él depende. Eso le pasará a la tierra una vez que el astro rey deje de ser el rey que mantiene calientes nuestros días y nos mantiene en alerta, a la expectativa de su salida toda las noches. 

Astros rey, hay muchos. Y todos tienen sus propios dependientes. En este caso referirnos a un astro rey aquí, implica que queremos nuevamente ser súbditos, porque nunca hemos tenido la capacidad de pensar por sobre el sol. De todas formas nos divierte siempre el saber que está este astro rey, no tanto cuidándonos, puesto que no es su trabajo, ni tampoco matándonos porque no es pretencioso, pero sí tiene la pretensión como para matarnos y el trabajo como para cuidarnos. De igual manera no se dedica a hacer nada, como buen rey, observa y toma decisiones difíciles. “¿Más o menos calor”.

¿Somos todos súbditos entonces? Por supuesto que no, sólo los que queremos serlo. Pero si somos todos subordinados, de alguna u otra forma puesto que dependemos del Sol para sobrevivir. Estar subordinado a una condición no es lo mismo que estar súbdito de la misma (esclavo). 

Muchas cosas más se me ocurrían para continuar con mi histora, pero es que pensar en el vacío me da miedo y temo no ser capaz de hacerlo. Entonces me pierdo dilucidando en cosas más complicada que realmente no tiene caso, pero que en algún punto quise mencionar. 

Es, era y siempre será luna llena. Pero no la luna llena de todos los días, no, la luna llena aquella que surge hermosa, cual mujer envuelta de un velo negro, que tanto más por presumir como lo hace por no tener otra razón de ser, surge desde detrás de una montaña, enorme, llena de pasión por brillar como el fuego que todo lo puede (siendo éste mismo, un subordinado directo y de mayor rango del astro rey). Esa luna llena que se ve amarilla y más grande de lo normal, que nos deja perplejo e hipnotiza de tal manera al mar, lo enamora de tal forma y lo llena de excitación, que este no puede evitar la recurrente subida de su marea, para demostrarle a la Luna, realmente cuan grande es.

Así de llena estaba la Luna, cuando hablé con ella la primera vez...

Pd. Atribuyo la foto a un ex-amigo mio que por casualidad guardó un día ciertas cosas en mi computadora. 

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